El yapping es un estilo de comunicación que funciona, tiene éxito en redes sociales y además genera confianza entre la audiencia. ¿Cómo puedes hacer yapping en un podcast?
Si aún no te ha quedado claro, voy a ver si puedo explicarme mejor, y luego ya te lo detallo para quien quiera explorar y quizás practicarlo.
¿Sabes esa gente que envía audios de whatsapp de 8 minutos contándote cosas y que empezó con un «te cuento una cosa rápida»? Y que empiezan a hablar, te cuentan algo, lo opinan, y después vuelven con el tema inicial…
Pues bien, a esa forma de hablar de manera espontánea también le han puesto nombre: yapping.
La palabra tiene recorrido en las redes sociales y plantea un modelo de comunicación interesante para quienes hacemos podcast, ¿por qué? porque quizás sea una involución hasta el punto donde enganchas a las comunidades y haces audiencia.
Dado que en los dos o tres últimos años, la moda ha sido la búsqueda de apariencia televisiva para los contenidos creados en podcast, que lo que ha hecho ha sido encarecer los proyectos y aumentar el número de contenidos puestos a disposición del público pero con algunas deficiencias a nivel de comunicación como son:
- Contenidos demasiado forzados audiovisualmente
- Exceso de protagonismo para los comunicadores
- Contenidos sin estrategia y sin «alma»
- Copias, de copias, de copias
- Gente que habla sin decir nada
Mientras que tradicionalmente grandes proyectos de podcast que hoy están consolidados en el mercado se hicieron a sí mismos por precisamente todo lo contrario. Ahí tienes los ejemplos de Lo que tú digas de Álex Fidalgo, Entiende tu mente de Molo Cebrián, La Ruina, El centinela del misterio, El descampao, Carne Cruda o La Cafetera y muchos otros que me dejo sin nombrar….
Contenidos que se preparaban pero que tenían muchísimo alma y que precisamente parecían «no preparados», y que a día de hoy sin embargo…todo esta excesivamente preparado para después no contar nada….es una paradoja, lo sé, pero es lo que ocurre..
¿Cuánto necesitamos preparar lo que contamos? ¿Qué espacio dejamos a la improvisación? ¿En qué momento intentar que todo quede perfecto empieza a restarle personalidad?
Mi interés está ahí. En cómo aprovechar esa naturalidad de las personas para hacer un contenido que apetezca escuchar. ¿Podrá hacerlo todo el mundo? Pues quizás sí, pero los que siempre alcanzan mejores resultados son los que con su personalidad y carisma enamoran a la gente.
Eso es lo que trae buenos resultados y que se puedan conseguir mejores cifras para monetizar un podcast.
¿Qué es el yapping?
El término viene del verbo inglés yap. Cambridge recoge tanto su relación con los ladridos cortos y agudos como su uso informal, generalmente despectivo, para referirse a hablar de manera insistente. En español podríamos acercarnos con expresiones como «darle a la lengua» o «hablar por los codos».
En redes sociales, el término también se utiliza con humor para describir a quienes disfrutan hablando y encadenando reflexiones. Como estuve leyendo en The Daily Dot, esa reapropiación convive con el significado crítico de la palabra: según el contexto, puede ser una forma simpática de presentarse o una queja porque alguien se está enrollando demasiado.
Cuando se lleva al terreno de la creación de contenido, suele describir vídeos en los que alguien habla directamente a cámara con un tono informal y una apariencia poco ensayada. Por su parte, y ya que me puse a hacer investigación, me gustó mucho que la agencia Dayvo decía de esto, que es precisamente como una comunicación relajada, sin un guion rígido y cercana a una conversación entre amigos.
Piensa en una nota de voz: hay una idea que quieres compartir, pero no llevas escritas todas las frases que vas a utilizar.
¿Por qué resulta interesante para un podcast?
Uno de los motivos por los que tanto confío en este modelo de comunicación es porque depende muchísimo de las habilidades comunicativas del presentador, host o comunicador del programa, como lo quieras llamar.
Si produces un podcast conversacional, puedes probar este enfoque dejando espacio para desarrollar una idea, contar una anécdota o detenerte en una pregunta que aparece durante la grabación.
Imagina un episodio sobre los errores que cometemos en el gimnasio a la vuelta del verano. Puedes preparar un listado y explicarlo punto por punto. También puedes arrancar con una situación concreta: el mirarte al espejo, pesarte en la báscula o en la primera compra de frutas y verduras….
A partir de ahí puedes desarrollar tu reflexión, compartir lo que aprendiste y ofrecer una recomendación. Esa sería mi propuesta para trasladar el yapping al podcast: partir de algo concreto y permitir que la conversación avance con cierta libertad.
Además, si grabas vídeo, puedes seleccionar después un fragmento para publicarlo en redes. Conviene que ese corte se entienda por sí mismo, con el contexto suficiente para que alguien que no conoce el episodio pueda seguirlo.
Y QUIERO ACLARAR ALGO!!!
No tomes lo anterior como «yo me siento a soltar mis mierdas y ya esta» porque NO se trata de eso. Mira, conoces al chico de la foto de más abajo? Se trata de Marc Biarnés y este es su estilo en redes…¡sí querido amigo o amiga! YAPPING

La naturalidad también se trabaja
Buah!! Te va a romper la cabeza si aún te crees que el «Nadie sabe nada» no esta trabajado, o «La Ruina» no esta trabajado, o incluso este perfil de Marc no esta trabajado…
Sí, existe un gran trabajo detrás de este tipo de contenidos. Pero el trabajo no esta precisamente en ponerse a redactar el guión palabra por palabra, o estar midiendo que dirás a cada 30 segundos. No, el trabajo esta en trabajar la comunicación, la improvisación, en estudiar y analizar por donde empezarás y a donde quieres llegar…
Aquí pondría el primer matiz: hablar con soltura exige tener algo que contar.
Antes de grabar, yo resolvería tres preguntas: qué quiero explicar, por qué puede interesarle a quien escucha y qué ejemplo me ayudará a contarlo.
Con eso ya tienes una dirección. Después puedes elegir las palabras sobre la marcha, permitirte una desviación y volver al asunto principal.
Un esquema breve puede ayudarte a improvisar sin perder el hilo. Olvídate del guion y trabaja sobre una escaleta ¡como mucho! La decisión dependerá del contenido, de tu forma de expresarte y de la precisión que requiera el episodio.
En un tema que incluya fechas, cifras o cuestiones técnicas, dejaría esos datos preparados y comprobados. La espontaneidad puede estar en la manera de explicarlos.
La audiencia prefiere contenidos imperfectos
Yo sería prudente con esa afirmación que me he encontrado en distintos foros y en la investigación que he hecho por otros medios como el The New York Times.
Por su parte, Digivizer interpreta el interés por los vídeos de personas hablando a cámara como una búsqueda de cercanía respecto al de un entorno con contenido muy producido y generado con inteligencia artificial.
Tampoco asumiría que una pausa, una muletilla o una equivocación demuestran sinceridad. Para valorar la credibilidad de alguien, me parece más útil fijarse en lo que cuenta, cómo lo fundamenta y si reconoce los límites de lo que sabe.
Como criterio de producción, conservaría los momentos que aportan personalidad: una risa, una reacción inesperada, una pausa que tiene sentido.
La pregunta que me haría al escuchar la grabación es muy sencilla: ¿este momento aporta algo a quien está al otro lado?
Para que me entiendas, el podcaster antagonista de todo esto, son aquellos que se graban guiones para solo grabar pequeñas piezas para reels y shorts mientras parece que están grabando un podcast…pero esta todo preparadísimo, leído y falso.
¿Por dónde empezar a hacer yapping?
1. Elige una idea que puedas desarrollar
«Hoy voy a hablar de podcast» deja demasiado abierto el episodio, así que te recomiendo que intentaras con algo más concreto: «Qué revisaría antes de comprar mi primer micrófono» o «Por qué me cuesta empezar a grabar aunque ya tenga el guion».
El mero hecho, de que te autoformules una pregunta concreta ya te esta dando un punto de partida y te ayuda a decidir qué anécdotas encajan, a poder improvisar y sobre todo a hablar lo que tu consideres sobre ese tema.
2. Prepara tres o cuatro apuntes
Anota la idea principal, un ejemplo, algún dato que necesites y el punto al que quieres llegar. Utiliza esos apuntes como referencia mientras hablas.
Si te bloqueas, puedes mirarlos y continuar, sé inteligente y utiliza ese «bloqueo» en algo divertido a la par que miras tus notas…porque no te preocupes que nadie te va a estar examinando de primero de improvisación, recuerda que «mejor hecho que perfecto».
3. Empieza por el asunto que quieres contar
Puedes abrir con una observación, una pregunta o una situación. Por ejemplo:
«¿Cuánto tiempo llevas mirando micrófonos y cuánto has dedicado a pensar tu primer episodio?».
Después desarrolla esa pregunta. Procura que el arranque represente lo que realmente vas a ofrecer.
4. Deja espacio a las anécdotas y vuelve al tema
Una experiencia personal puede servirte para explicar una decisión o hacer comprensible una idea. Al terminar de contarla, conecta con el motivo por el que la has incluido.
Si hablas de una grabación que salió mal, explica qué ocurrió, cómo lo resolviste y qué podría aprender de ello otra persona.
5. Utiliza palabras que dirías en una conversación
Antes de grabar, lee en voz alta tus primeras frases. ¿Te reconoces en ellas? ¿Las utilizarías hablando con alguien?
Si te cuesta pronunciarlas o necesitas volver atrás para entenderlas, simplifícalas. Busca expresiones que formen parte de tu manera de hablar.
6. Cuida el sonido y edita con criterio
Para probar este enfoque puedes empezar con el equipo que ya tengas. Busca un lugar tranquilo y comprueba que la voz se entiende con claridad.
En edición, escucha el episodio pensando en el tiempo de tu audiencia. Puedes conservar una vacilación que acompañe una reflexión y recortar una explicación que has repetido tres veces. Es más importante que se note que es algo «improvisado», no olvides esto. Si grabas en la cocina, pues en la cocina.
7. Termina con una pregunta concreta
Si quieres abrir conversación, plantea algo que resulte fácil responder.
Por ejemplo: «Cuando grabas, ¿te maquillas?».
Es una pregunta relacionada con el episodio y permite que otras personas compartan su experiencia.
¿Cuánto debe durar un podcast?
Del mismo modo que la recomendación para los podcast es «lo que tu consideres necesario para contar aquello que quieres contar…» en el yapping esto se hace aún mucho más detallista.
Haz lo que tu consideres, pero los datos nos indican que una media de 10 minutos pueden ser todo un acierto.
Yo evitaría alargar una grabación para encajar en una etiqueta. Si has explicado lo que querías contar, puedes cerrar. Si el tema necesita más desarrollo, dale ese espacio.
Para decidir, revisaría dónde pierde interés el episodio, qué comentarios recibes y qué partes merecen más tiempo. Tu propio contenido te dará pistas más útiles que intentar seguir una supuesta duración perfecta.
Yo del yapping me quedo con la siguiente reflexión: dejar espacio a tu manera de pensar y de expresarte cuando enciendes el micrófono, pero sin tener preparada una idea, contarla con tus palabras y escuchar después cómo ha quedado.
Y yo ¿crees que hago yapping en mi podcast de ‘Noches de Historia’?